La 'B' en común de Bradbury y Borges


Hace menos de dos semanas me encontraba preparando parte del texto de uno de los relatos de Crónicas marcianas, cuando por ironía del destino –o lo que fuera–, falleció Ray Bradbury, dejándome una cara de idiota que pocas veces me habrá visto nadie.

La noticia hizo que aplazara hasta hoy la entrada que estaba desarrollando, y miren qué hijo de mil putas el destino –o lo que fuera–, que rebuscando unas líneas de Borges (autor del prólogo de Crónicas marcianas en la versión en castellano), resulta que justo en este mismo día se cumplen 26 años de su muerte –o lo que fuera–.
«Me gustan los relojes de arena, los mapas, las etimologías, la tipografía del siglo XVIII, el sabor del café y la prosa de Stevenson.»
Antes de continuar, quiero hacer mención al valiosísimo trabajo de Paco Porrúa, gracias a él no sólo podemos disfrutar de las obras completas de Ray Bradbury, sino que trajo a España libros como Rayuela, o los textos de mi adorado J. G. Ballard. Tradujo y editó el trabajo de Tolkien. Precisamente con Crónicas marcianas dio comienzo su editorial Ediciones Minotauro, y él mismo fue quien engañó a Borges para escribir el prólogo:
«¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me llenen de terror y de soledad?»




* El extracto que he escogido es del capítulo Abril de 2005. Usher II:



-Ahora que mi tarea ha terminado- dijo el señor Bigelow, intranquilo-, ¿puedo preguntarle qué va a hacer usted con todo esto?

-¿Con Usher? ¿No lo ha adivinado?

-No.

-¿El nombre de Usher no significa nada para usted?

-Nada.

-Bueno, ¿y este nombre: Edgar Allan Poe?

El señor Bigelow meneó la cabeza.

-Por supuesto- gruñó delicadamente el señor Stendahl, con desaliento y desprecio a la vez-.

¿Cómo pude pensar que conoce al bendito señor Poe? Murió hace mucho tiempo, antes que Lincoln. Quemaron todos sus libros en la Gran Hoguera. Hace ya treinta años…

-Ah –dijo juiciosamente el señor Bigelow-. ¡Uno de aquellos!

-Sí, Bigelow, uno de aquellos. Allí ardieron Poe y Lovecraft y Hawthorne y Ambrose Bierce, y todos los cuentos de miedo, de fantasía y de horror, y con ellos los cuentos del futuro. Implacablemente. Se dictó una ley. Oh, no era casi nada al principio. Mil novecientos cincuenta y mil novecientos sesenta. Primero censuraron las revistas de historietas, las novelas policiales, y por supuesto, las películas, siempre en nombre de algo distinto: las pasiones políticas, los prejuicios religiosos, los intereses profesionales. Siempre había una minoría que tenía miedo de algo, y una gran mayoría que tenía miedo de la oscuridad, miedo del futuro, miedo del presente, miedo de ellos mismos y de las sombras de ellos mismos.


Visualiza el extracto completo de 'Abril de 2005. Usher II' en PDF.



Podcast: Carne cruda - Tributo a Ray Bradbury (14/06/12)




Podcast: La Rosa de los Vientos - Especial Ray Bradbury (10/06/12)

Dos siglos de Dickens


«A lo largo de las calles de París avanzaban con estruendo los toscos y trágicos carros de la muerte. Seis carretas llevaban el vino del día a la guillotina... Seis carretas rodaban a lo largo de las calles. Vuélvelas a lo que eran antes, Tiempo, tú que eres un poderoso mago, y se verán las carrozas de monarcas absolutos, los equipajes de nobles feudales, los vestidos de rutilantes jezabeles, las iglesias que no son la casa de mi padre; sino guaridas de ladrones, las chozas de millones de hambrientos campesinos.»

El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.


De 'Historia de dos ciudades' (1859)

Nicanor Parra, Cervantes 2011





«Chistes parra desorientar a la policía poesía.»


DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS


Me declaro católico ferviente
no comulgo con ruedas de carreta

me declaro discípulo de Marx
eso sí que me niego a arrodillarme

capitalista soy de nacimiento
loco por las perdices escabechadas

me declaro discípulo de Hitler
eso sí que rechazo las imitaciones

soy un agente clandestino soviético
no me confundan eso no con el Kremlim

en resumidas cuentas me declaro fanático total
eso sí que no me identifico con nada

la palabra Dios es una interjección
da lo mismo que exista o que no exista.

De 'Hojas de Parra' (1985)

Aunque tú no lo sepas, Enrique



Aunque tú no lo sepas, Enrique, yo te escuchaba. Y aunque no lo supieran mis hermanas ni mi grupo de amigos, me aficioné a los cantautores contigo. Aunque tú no puedas saberlo, Enrique, hoy ya hace doce años que sólo nos quedan tus canciones. Y, por mucho que intentes saberlo, Enrique, nunca alcanzarás a entender cuánta compañía has hecho cuando llega el fin de los cruces de caminos.

«Y mientras en la calle está lloviendo una tormenta hay en mi corazón.»

Considerado como el cantante más emblemático del movimiento contracultural surgido durante los primeros años de la transición de la España posfranquista, comenzando con un concierto en el que él, junto al resto de miembros de Tos promovieron en el renombrado Concierto homenaje a Canito ², y que pronto se convirtió de carácter nacional a través del país, en la movida madrileña y se prolongó hasta finales de los años ochenta. ¹

² En los archivos de RTVE puede verse parte del Concierto homenaje a Canito, el primer batería de Los Secretos, que falleció en un accidente de tráfico. El concierto fue emitido en 'Popgrama' en 1980, y es considerado como el nacimiento de la movida madrileña.

Enrique Urquijo y Quique González, 'Aunque tú no lo sepas', actuación en directo


Aunque tú no lo sepas ³ Es un poema de Luis García Montero. Inspirado por él, Quique González compuso una canción con el mismo título para Enrique Urquijo, que éste publicó con su grupo Los Problemas en el disco Desde que no nos vemos. Quique González suele interpretarla en sus conciertos e incluyó una versión en su disco Pájaros mojados y otra en directo en Ajuste de cuentas.

75 años sin Lorca



Mamá.
Yo quiero ser de plata.
Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá.
Yo quiero ser de agua.
Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá.
Bórdame en tu almohada.
¡Eso sí!
¡Ahora mismo!
Canción tonta, de Federico García Lorca

Para mí este poema es muy especial, recuerdo que con siete años lo leía casi todas las noches. Hace un tiempo, encontré ese libro perdido en una caja, el mismo que leía cuando era pequeño, del interior se deslizó un trozo de cartulina verde en el que mi hermana mayor me había dedicado una nota preciosa, alentándome a que siguiera leyendo poetas andaluces, que nuestra tierra está cargada de buenos escritores.

El túnel, de Ernesto Sabato



Bastará decir que soy J. Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne.

Hoy ha fallecido Ernesto Sabato, porteño, nació y murió en su Buenos Aires. Como casi todos los que le han leído, recuerdo con especial cariño El túnel. En 2006 releí el libro, casualmente días después vi la película (1987) basada en él, y poco más tarde tuve la suerte de ver la obra representada en el teatro, nada más y nada menos que por Héctor Alterio; Pilar Bayona, Paco Casares y Rosa Manteiga eran el resto del reparto.

Alterio, majestuoso, era Juan Pablo Castel, y Rosa, la guapa María Iribarne. En el libro Juan Pablo y María rondan edades similares, en cambio, entre la edad de Héctor y Rosa ha llovido mucho. ¿Cómo estructurar y guionizar la obra para conseguir un enfoque perfecto? Pues haciendo Juan Pablo un monólogo en primera persona, e intercalarlo en tiempo real a base de flashbacks con el resto personajes.

Fotograma de la película inspirada en el libro de Sabato.


Releí la carta y me pareció que, con los cambios anotados, quedaba suficientemente hiriente. La cerré, fui al Correo Central y la despaché certificada.

Apenas salí del correo advertí dos cosas: no había dicho en la carta por qué había inferido que ella era amante de Hunter; y no sabía qué me proponía al herirla tan despiadadamente. (...) Una vez más, pues, había cometido una tontería con mi costumbre de escribir cartas muy espontáneas y enviarlas en seguida. Las cartas de importancia hay que retenerlas al menos un día hasta que se vean claramente todas las posibles consecuencias.

Quedaba un recurso desesperado, ¡el recibo! Lo busqué en todos los bolsillos, pero no lo encontré: lo habría arrojado estúpidamente, por ahí. Volví corriendo al correo, sin embargo, y me puse en la fila de las certificadas. Cuando llegó mi turno, pregunté a la empleada mientras hacía un horrible e hipócrita esfuerzo por sonreír:

–¿No me reconoce?

La mujer me miró con asombro: seguramente pensó que era loco. Para sacarla de su error, le dije que era la persona que acababa de enviar una carta a la estancia Los Ombúes. El asombro de aquella estúpida pareció aumentar y, tal vez, con el deseo de compartirlo o de pedir consejo ante algo que no alcanzaba a comprender, volvió su rostro hacia un compañero; me miró nuevamente a mí.

–Perdí el recibo– expliqué.

No obtuve respuesta.

–Quiero decir que necesito la carta y no tengo el recibo– agregué.


Seguir leyendo el extracto de El túnel...


La mujer y el otro empleado se miraron, durante un instante, como dos compañeros de baraja. Por fin, con el acento de alguien que está profundamente maravillado, me preguntó:

–¿Usted quiere que le devuelva la carta?

–Así es.

–¿Y ni siquiera tiene el recibo?

Tuve que admitir que, en efecto, no tenía ese importante documento. El asombro de la mujer había aumentado hasta el límite. Balbuceó algo que no entendí y volvió a mirar a su compañero.

–Quiere que le devuelvan una carta– tartamudeó.

El otro sonrió con infinita estupidez, pero con el propósito de querer mostrar viveza. La mujer me miró y me dijo:

–Es completamente imposible.

–Le puedo mostrar documentos– repliqué, sacando unos papeles.

–No hay nada que hacer. El reglamento es terminante.

–El reglamento, como usted comprenderá, debe estar de acuerdo con la lógica.– exclamé con violencia, mientras comenzaba a irritarme un lunar con pelos largos que esta mujer tenía en la mejilla.

–¿Usted conoce el reglamento?– me preguntó con sorna.

–No hay necesidad de conocerlo, señora.– respondí fríamente, sabiendo que la palabra señora debía herirla moralmente.

Los ojos de la harpía brillaban ahora de indignación.

–Usted comprende, señora, que el reglamento no puede ser ilógico: tiene que haber sido redactado por una persona normal, no por un loco. Si yo despacho una carta y al instante vuelvo a pedir que me la devuelvan porque me he olvidado de algo esencial, lo lógico es que se atienda mi pedido. ¿O es que el correo tiene empeño en hacer llegar cartas incompletas o equívocas? Es perfectamente claro y razonable que el correo es un medio de comunicación, no un medio de compulsión: el correo no puede obligar a mandar una carta si yo no quiero.

–Pero usted lo quiso– respondió.

–¡Sí!– grité, –¡pero le vuelvo a repetir que ahora no quiero!

–No me grite, no sea mal educado. Ahora es tarde.

–No es tarde porque la carta está allí– dije, señalando hacia el resto de las cartas despachadas.


La gente comenzaba a protestar ruidosamente. La cara de la solterona temblaba de rabia. Con verdadera repugnancia, sentí que todo mi odio se concentraba en el lunar.


–Yo le puedo probar que soy la persona que ha mandado la carta– repetí, mostrándole unos papeles personales.

–No grite, que no soy sorda– volvió a decir. –Yo no puedo tomar semejante decisión.

–Consulte al jefe, entonces.

–No puedo. Hay demasiada gente esperando. Acá tenemos mucho trabajo, ¿comprende?

–Este asunto forma parte del trabajo– expliqué.

Algunos de los que estaban esperando propusieron que me devolvieran la carta de una vez y se siguiera adelante. La mujer vaciló un rato, mientras simulaba trabajar en otra cosa; finalmente fue adentro y al cabo de un largo rato volvió con un humor de perro. Buscó en el cesto.

–¿Qué estancia?– preguntó con una especie de silbido de víbora.

–Estancia Los Ombúes–respondí con venenosa calma.

Después de una búsqueda falsamente alargada, tomó la carta en sus manos y comenzó a examinarla como si la ofrecieran en venta y dudase de las ventajas de la compra.

–Sólo tiene iniciales y dirección– dijo.

–¿Y eso?

–¿Qué documentos tiene para probarme que es la persona que mandó la carta?

–Tengo el borrador– dije, mostrándolo.

Lo tomó, lo miró y me lo devolvió.

–¿Y cómo sabemos que es el borrador de la carta?

–Es muy simple: abramos el sobre y lo podemos verificar.

La mujer dudó un instante, miró el sobre cerrado y luego me dijo:

–¿Y cómo vamos a abrir esta carta si no sabemos que es suya? Yo no puedo hacer eso.


La gente comenzó a protestar de nuevo. Yo tenía ganas de hacer alguna barbaridad.


–Ese documento no sirve– concluyó la harpía.

–¿Le parece que la cédula de identidad será suficiente?– pregunté con irónica cortesía.

–¿La cédula de identidad?

Reflexionó, miró nuevamente el sobre y luego dictaminó:

–No, la cédula sola no, porque acá sólo están las iniciales. Tendrá que mostrarme también un certificado de domicilio. O si no la libreta de enrolamiento, porque en la libreta figura el domicilio.

Reflexionó un instante más y agregó:

–Aunque es difícil que usted no haya cambiado de casa desde los dieciocho años. Así que casi seguramente va a necesitar también certificado de domicilio.

Una furia incontenible estalló por fin en mí y sentí que alcanzaba también a María y, lo que es más curioso, a Mimí.

–¡Mándela usted así y váyase al infierno!– le grité, mientras me iba.


Salí del correo con un ánimo de mil diablos y hasta pensé si, volviendo a la ventanilla, podría incendiar de alguna manera el cesto de las cartas. ¿Pero cómo? ¿Arrojando un fósforo? Era fácil que se apagara en el camino. Echando previamente un chorrito de nafta, el efecto sería seguro; pero eso complicaba las cosas. De todos modos, pensé en esperar la salida del personal de turno e insultar a la solterona



CAPÍTULO XXXI




Después de una hora de espera, decidí irme. ¿Qué podía ganar, en definitiva insultando a esa imbécil? (…)






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Ver online 'El túnel' (1987) / Escena de la carta en el minuto 1:21:45.



Info | Vídeo, entrevista a Sabato en 'A fondo' (1977)
Info | Podcast, 'Carne cruda' homenajea a Sabato (5/5/2011)

17 años, ya, sin Bukowski




«Quizás lo encontremos al morir. Quizás no. Tenéis vuestros libros de filosofía, vuestros sacerdotes, vuestro predicador, vuestro científico, así que no me lo preguntéis a mí.»

Efemérides de última hora



«Del lat. ephemerĭdes, pl. de -is, -ĭdis, y este del gr. ἐφημερίς, -ίδος, de un día»

Julio Cortázar, Bruselas, 26 de agosto de 1914 – París, 12 de febrero de 1984



26 años sin él, el de la barba y los ojos separados como un tiburón martillo. El de los acentos, el de la egre. El que inventa idiomas y desordena los capítulos para que recordemos que no todos los finales son definitivos. La excusa para que el adolescente dé su primer beso. El que dio la vuelta al día en ochenta mundos.

El año pasado Alfaguara publicó un libro con textos inéditos para conmemorar los 25 años de su muerte. Se llama Papeles inesperados, y es una colección de cuentos, versiones de relatos ya publicados, episodios nuevos de Lucas (incluso un capítulo que no entró en Un tal Lucas), historias de cronopios y de famas, autoentrevistas, artículos sobre arte y literatura, notas políticas, crónicas de viajes, etcétera. De este libro os dejo 'Lucas, sus palabras moribundas', un texto divertido y serio que os encantará.


Jazzuela: Cortázar y el Jazz
Charlie Parker - April in Paris
La subjetividad del tiempo
Lucas, sus palabras moribundas








Gary Moore, Belfast, 4 de abril de 1952 – Estepona, 6 de febrero de 2011



Imagino que si le hubieran preguntado dónde pensaba morir –porque eso no se decide, pero sí piensa–, nunca se le habría pasado por la cabeza hacerlo en Estepona. Pocos sitios mejores que Andalucía se me ocurren para diñarla, pero entiendo que eso no es algo que piense un norirlandés. Tiene su ironía que haya venido a hacerlo al sur.

Además de todos los éxitos importantes que cosechó en los ochenta ("Out in the fields", "Friday on my mind"), tuvo grandes aportaciones con todas sus bandas, y para ello nunca le importó adaptarse sin perder jamás su estilo. El grupo más importante del que ha formado parte es Thin Lizzy, junto con el mítico Phil Lynott, siendo su éxito más sonado The boys are back in town (1976). Su última banda fue Scars, dando la sorpresa al lado de Darrin Mooney, entre otros, batería de Primal Scream.


Victims of the future (1983)
Out in the fields, con Phil Lynott
Cold day in hell






J Dilla aka Jay Dee, 7 de febrero de 1974 – 10 de febrero de 2006



La joya de Motown nos dejó en 2006 tras unos meses llenos de incertidumbre, rumores y comunicados por parte de familiares y amigos sobre su estado de salud. Jay pidió que trasladaran parte de su equipo al hospital, y desde allí trabajó en su último álbum en vida, 'Donuts', disco que salió publicado sólo tres días antes de su muerte.


Welcome to Detroit (2001)
Won't do (2006)
Be, con Common (2005)







Bob Marley, Jamaica, 6 de febrero de 1945 – Miami, 11 de mayo de 1981



66 cumpleaños del Nyahbinghi. Además de dar a conocer una cultura –para algunos una religión y para otros un modo de vida–, tener 14 hijos (varios de ellos grandes artistas en la actualidad), una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, ser uno de los músicos más influyentes del milenio y obtener una cantidad de premios y honores que da miedo enumerar... nos dejó un legado musical espléndido del que podemos disfrutar hasta que el Jah nos lo permita. ¡Irie Rastaman!

«Ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed.»

Rastaman vibration (1976)
Jamming (1977)
I shot the sheriff (1973)







Dan Osman, 11 de febrero de 1963 – 23 de noviembre de 1998



Amante de los deportes extremos, especialmente de escalada sin cuerda y caída libre controlada –saltando desde acantilados de más de 300 metros–, popularizó este tipo de prácticas grabando vídeos de algunas de sus hazañas. De vida bohemia, trabajaba esporádicamente viajando por todas partes y viviendo por temporadas en "casas" que él mismo improvisaba. Hoy habría cumplido 48 años, pero perdió la vida haciendo lo que más quería; cayó al vacío tras la rotura de una cuerda al fundirse por la fricción.

Sin cuerda: 120mts. en 4min. 25seg. (1:50)
Tributo con sus mejores saltos y escaladas (13:02)

Edgar Allan Poe cumple 202


«La felicidad no está en la ciencia, sino en la adquisición de la ciencia.»


«¡Ciencia! ¡verdadera hija del tiempo tú eres!
que alteras todas las cosas con tus escrutadores ojos.
¿Por qué devoras así el corazón del poeta,
buitre, cuyas alas son obtusas realidades?»


Hoy otro capicúa, 202 años desde el nacimiento de Poe. Y hay que estar muy loco para pensarlo, pero quién sabe si la ciencia nos lo devolverá algún día; «La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia.»


Info | 1, 2, 3. La imagen es un detalle del trabajo de mi amigo Art Warrios (:

¡Descanse María Elena Walsh!


« Si no recuerdo mal, todo cabía entre los horizontes de un pañuelo. »
Primero creaste un Onier (del revés en tu Reino), y allí fuiste metiendo a la mona Jacinta, a la familia Polillal, a los tres morrongos, un huerto repleto de cebollitas, un diablo con acento británico, un angelito, una sirena y un capitán, una jirafa filarmónica, y hasta a un gato selenita. Después lo pusiste derecho y metiste un martín pescador y un delfín domador, a Monilda y su gatopato, una foca loca, al osito Osías, otro mono (éste liso). Y ya casi cuando no había sitio en el Hotel Pioho's Palace tú buscaste hueco para Manuelita, Don Fresquete y el enanito y las siete Blancanieves.

Porque ahora te has ido pero los niños no se lo creen. Y cuando vean una tortuga te verán a ti y verán a Manuelita. Y también sabrán, como yo sé, que todos los animales del zoo son locos. Y que antes de que lo cantaras con Leda no había tortugos. Porque eres bonaerense y sólo allí entienden a qué hora hay que dormirse para esquivar al Tutú Marambá. Porque Doña Disparate ya va a cumplir la centena por ti.
Dejo aquí la canción que están cantando Enriqueta y Fellini en esta viñeta de Liniers.



Para los que nos gustan las anécdotas, decir que María fue pareja de Sara Facio desde hace más de treinta años. Sara, entre muchos otros conocidos retratos, es la autora de esta famosa fotografía de Cortázar. Al final de la entrada dejo un enlace para descargar un disco de María con cuatro canciones infantiles publicadas en 1962.

Porque hablarle de usted es precioso, adiós eterna papirusa :)


Tutú Marambá (1962) 320kbps
Cuentopos II (1966)

Boney M. - Ma Baker



«Soy un auténtico intérprete. Dame una buena melodía y estoy preparado. Es lo que hago y es lo que haré hasta el fin de mis días.»
Hoy ha fallecido Alfonso Roberto Farrell, Bobby Farrel, Mikito. El esqueleto negro de pelo que electrizaba en la pista la voz de su productor Frank Farian, la eterna espina del bailarín. Dejo un enlace a un vídeo con la actuación de Boney M. del mítico tema Daddy Cool (atentos al orgasmo de la ex modelo Maizie Williams en el minuto 1:42).

Boney M. - Daddy cool (1976)
Boney M. - Love for sale (1977)


Info | 1, 2, 3, 4

Paul Klee y un capicúa


Una línea es un punto que fue a caminar.
131 años del nacimiento de Paul Klee (18 de diciembre de 1879 - 29 de junio de 1940).

235 años desde Jane Austen


«Hoy es el día en que disfruto el placer de triunfar sobre un ánimo dispuesto a rechazarme ya armado de prejuicios contra mis acciones anteriores.»
Orgullo y prejuicio (1813)

¡Felicidades Buscemi!




El bueno de Buscemi cumple 57 años. Otro camaleónico que siempre lo borda.

El señor rosa nunca deja propina...

30 años sin Lennon



Tres canciones para... (I)






...los 22 años tras la muerte de Roy Orbison, 'The Big O'.


22 años sin nuestro primer NBA





Fernando Martín y Chechu Biriukov
¡Arriba!