La música para Henry Miller



La música es un tónico para la glándula pineal. La música no es Bach ni Beethoven; la música es el abrelatas del alma. Te deja muy tranquilo por dentro, te hace tomar conciencia de que hay un techo para tu ser. Pero ser simplemente es aún más maravilloso, porque es infinito y no requiere demostración. Ser es música, que es una profanación del silencio en provecho del silencio y, por tanto, está por encima del bien y del mal. La música es la manifestación de la acción sin actividad. Es el puro acto de creación flotando en su propio seno. La mùsica no incita ni defiende, no busca ni explica. La música es el sonido silencioso que produce el nadador en el océano de la conciencia. Es una recompensa que sólo puede conceder uno mismo. Es la dádiva del dios que eres por haber dejado de pensar en Dios. Es un augurio del dios que todo el mundo llegará a ser a su debido tiempo, cuando todo lo que es sea superior a la imaginación.

Trópico de Capricornio.

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«Toda palabra dicha despierta una idea contraria.» Goethe.

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